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CHARLES DARWIN: LA EVOLUCIÓN DEL ASOMBRO

Investigaciones sobre la naturaleza de la inteligencia artificial generativa

Lo que se muestra a continuación es una simulación de lo que fue el viaje del Beagle pero en lugar de investigar lo que investigó Darwin, el objeto de investigación ha sido la IA y la IA generativa. Está generado de la manera en la que Darwin lo haría. Pulsa en la imagen para ver el resultado…

Investigaciones sobre la naturaleza de la inteligencia artificial generativa

Marco conceptual: Darwin en el territorio de la IA

El problema central del ejercicio

Darwin en el Beagle no sabía lo que buscaba. Eso es crucial. No partió con la hipótesis de la selección natural: partió con ojos abiertos y una capacidad extraordinaria de notar anomalías, contradicciones y patrones que no encajaban en el modelo explicativo vigente. El creacionismo era su marco de referencia inicial, y fue la acumulación de evidencias incompatibles con ese marco lo que le obligó a construir uno nuevo.

Un Darwin-IA contemporáneo haría lo mismo: partiría sin una teoría preestablecida sobre qué es la IA generativa, pero con un método —observación sistemática, registro riguroso, búsqueda de anomalías, comparación entre especímenes— y con la disposición a que los datos le contradigan.

La pregunta que organiza todo el proyecto sería la misma que organizó el viaje del Beagle, solo reformulada: ¿Qué tipo de cosa es esto realmente, más allá de cómo sus creadores lo describen?

Las cinco decisiones conceptuales previas

Primera decisión: el objeto de estudio no es la tecnología sino el fenómeno.

Darwin no estudió los barcos del Beagle ni los instrumentos de navegación. Estudió lo que esos instrumentos le permitían observar. Un Darwin-IA contemporáneo no estudiaría los modelos de lenguaje como ingeniería sino como fenómeno: qué hace la IA generativa cuando se la observa, qué produce, qué falla, cómo se comporta bajo presión, qué patrones emergen, qué anomalías no encajan en las explicaciones disponibles.

Segunda decisión: el método es la observación directa y sistemática, no la revisión bibliográfica.

Darwin no llegó a las Galápagos habiendo leído todos los libros sobre tortugas gigantes. Las observó. Un Darwin-IA contemporáneo interactuaría directamente con sistemas de IA generativa —GPT, Claude, Gemini, Midjourney, Suno, Sora— como Darwin interactuaba con especímenes: con curiosidad, con paciencia, con disposición a ser sorprendido, y con el registro meticuloso de todo lo observado.

Tercera decisión: el cuaderno registra también los fallos del observador.

Los cuadernos de Darwin son valiosos precisamente porque registran los momentos en que Darwin estaba equivocado, confundido o desconcertado. Un cuaderno de trabajo sobre IA generativa que solo registrara conclusiones sería una falsificación del método. El cuaderno debe incluir los experimentos fallidos, las hipótesis abandonadas, los momentos de incomprensión productiva.

Cuarta decisión: el viaje tiene paradas, no capítulos.

El Beagle no avanzó en línea recta. Se detuvo en lugares concretos, en cada uno de los cuales Darwin observó cosas distintas que luego comparó entre sí. El viaje-IA tendrá paradas análogas: no países o islas sino dominios de aplicación —lenguaje, imagen, música, código, razonamiento, emoción, memoria— en cada uno de los cuales el observador registra lo que encuentra y lo que le resulta inexplicable.

Quinta decisión: el cuaderno busca preguntas, no respuestas.

Al final del viaje del Beagle, Darwin no tenía la teoría de la selección natural. Tenía un conjunto de observaciones que hacían insostenible la teoría anterior. Un Darwin-IA contemporáneo al final de su viaje no tendría una teoría definitiva sobre qué es la IA generativa, pero tendría un conjunto de observaciones que harían insostenibles las explicaciones actuales —tanto las del entusiasmo tecnológico como las del pánico distópico.

Estructura del documento: El cuaderno de trabajo

Portada y material preliminar

Título del cuaderno: Investigaciones sobre la naturaleza de la inteligencia artificial generativa, realizadas durante una travesía sistemática por sus principales territorios. Con observaciones sobre su comportamiento, sus anomalías, sus productos y las preguntas que no saben responder quienes la construyen.

Epígrafe (en la portada interior): La cita del propio Darwin en una carta a Asa Gray, adaptada: «Me parece absurdo dudar de que un hombre pueda ser un ardiente teísta y un evolucionista. Igualmente me parece absurdo que alguien pueda saber qué es la inteligencia artificial sin haber pasado tiempo suficiente observándola sin querer nada de ella.»

Mapa de la travesía: Un diagrama visual que muestra las ocho paradas del viaje, con flechas que indican el orden de visita pero también las conexiones transversales descubiertas entre paradas. No un mapa geográfico sino un mapa conceptual dibujado a mano con correcciones y añadidos visibles.

Nota metodológica inicial (equivalente a los diarios de preparación del Beagle): Una página donde el observador establece sus hipótesis de partida —lo que cree saber antes de comenzar— para poder medir después cuánto de eso resultó ser incorrecto.

Las ocho paradas del viaje

Parada I: El lenguaje (equivalente a las costas de Brasil — primer contacto, abundancia desconcertante)

El observador llega al territorio más familiar y más engañoso. La IA generativa produce lenguaje con una fluidez que inicialmente parece comprensión. Las primeras páginas del cuaderno registran conversaciones, anomalías, momentos donde el sistema produce algo que parece pensamiento y momentos donde el simulacro se rompe. Las preguntas que emergen: ¿hay algo que el lenguaje de la IA no pueda producir? ¿Dónde están los límites y qué forma tienen? ¿El error es aleatorio o tiene estructura?

Elementos visuales del cuaderno: Fragmentos de conversaciones pegados o transcritos con anotaciones marginales. Diagramas que intentan mapear la estructura de una respuesta. Comparaciones entre respuestas del mismo sistema a la misma pregunta formulada de manera diferente. Una lista de «anomalías que requieren explicación» similar a las listas de especímenes de Darwin.

Parada II: La imagen (equivalente a las Galápagos — donde la variación es más visible y más perturbadora)

El territorio de Midjourney, DALL-E, Stable Diffusion y sus equivalentes. El observador llega aquí después del lenguaje y lo primero que nota es que la imagen generativa falla de manera diferente a como falla el lenguaje: las manos con seis dedos, la tipografía inventada, la coherencia espacial rota. Esos fallos son los especímenes más valiosos. Pero también: la imagen generativa produce belleza genuina, objetos que no existían antes y que no son reducibles a sus fuentes. ¿Qué tipo de cosa es una imagen que nadie imaginó pero que un sistema produjo?

Elementos visuales del cuaderno: Imágenes generadas pegadas en el cuaderno con anotaciones sobre los prompts que las produjeron. Comparaciones sistemáticas entre el mismo prompt en diferentes sistemas. Diagramas de los fallos recurrentes. Una sección titulada «Objetos que no deberían existir» con los resultados más inexplicables.

Parada III: La memoria (equivalente a las formaciones geológicas de Patagonia — lo que no está en la superficie pero estructura todo lo demás)

El observador investiga la relación de la IA generativa con el tiempo y el recuerdo. Los sistemas no tienen memoria entre conversaciones a menos que se les proporcione. No saben qué día es. No saben si algo que dicen fue verdad ayer. ¿Qué tipo de inteligencia existe sin continuidad temporal? ¿Cómo afecta la ausencia de memoria autobiográfica al tipo de conocimiento que un sistema puede tener? Esta parada requiere experimentos diseñados específicamente para sondear los límites de la memoria contextual.

Elementos visuales del cuaderno: Experimentos documentados sobre memoria: el mismo sistema interrogado sobre la misma conversación desde diferentes posiciones en el contexto. Diagramas que comparan la memoria humana con la arquitectura de contexto de los transformers. Una reflexión a mano sobre la pregunta filosófica central: ¿puede existir identidad sin memoria?

Parada IV: El error (equivalente al registro fósil incompleto — donde las lagunas son tan informativos como las presencias)

Darwin dedicó un capítulo entero de El origen a las dificultades de su teoría. El observador dedica una parada entera a los errores de la IA generativa, no como fracasos del sistema sino como evidencias sobre su naturaleza. Las alucinaciones —cuando el sistema inventa hechos con total confianza— son el equivalente de los fósiles inexplicables: no refutan la teoría sino que la obligan a ser más precisa. ¿Por qué alucina? ¿Qué estructura tienen los errores? ¿Son los errores más reveladores que los aciertos?

Elementos visuales del cuaderno: Colección de alucinaciones documentadas, clasificadas por tipo. Hipótesis sobre por qué cada tipo de error ocurre. Comparación entre los errores de diferentes sistemas. Una sección titulada «Lo que el error revela» donde el observador formula hipótesis sobre la arquitectura interna a partir de los patrones de fallo.

Parada V: La emoción simulada (equivalente a los fueguinos — el encuentro con algo que parece humano y desafía las categorías)

El momento más perturbador del viaje del Beagle para Darwin fue el encuentro con los fueguinos: seres que eran inequívocamente humanos pero que desafiaban sus categorías previas de lo que significaba ser humano. La IA generativa produce el equivalente cuando simula emoción: expresa empatía, paciencia, entusiasmo, incomodidad. El observador investiga sistemáticamente esta simulación. ¿Es posible distinguir desde fuera entre emoción simulada y emoción auténtica? ¿Importa la distinción? ¿Qué le ocurre al observador cuando interactúa prolongadamente con un sistema que parece sentir?

Elementos visuales del cuaderno: Transcripciones de conversaciones diseñadas para provocar respuestas emocionales, con análisis de los patrones. Una sección de reflexión personal sobre el impacto en el observador. Preguntas filosóficas sin respuesta, escritas como tales, sin fingir resolución.

Parada VI: La creatividad (equivalente a las orquídeas — donde la complejidad aparentemente innecesaria desafía la explicación simple)

Darwin quedó fascinado por las orquídeas precisamente porque su complejidad morfológica parecía excesiva para cualquier propósito funcional simple. La IA generativa produce creatividad de una manera análogamente desconcertante: música, poesía, código, argumentos filosóficos, diseño. El observador investiga si esta creatividad tiene estructura, si es distinguible de la creatividad humana en condiciones de ceguera, y si el concepto mismo de creatividad requiere ser revisado a la luz de lo observado.

Elementos visuales del cuaderno: Experimentos de ceguera —evaluaciones de productos creativos sin saber si son humanos o generados por IA— con resultados documentados. Análisis de qué tipo de creatividad parece más difícil para los sistemas. Una reflexión sobre si la incapacidad de la IA para crear algo verdaderamente nuevo —o su capacidad para hacerlo— dice algo fundamental sobre la naturaleza de la creatividad.

Parada VII: El poder y sus intereses (equivalente a las plantaciones de Brasil — donde Darwin se confronta con la dimensión política y moral de lo que observa)

Darwin fue profundamente perturbado por la esclavitud que observó en Brasil. No era su objeto de estudio, pero su presencia era tan evidente que ignorarla habría sido una falsificación del cuaderno. Un Darwin-IA contemporáneo no puede ignorar la dimensión política de lo que observa: quién construye estos sistemas, con qué datos, con qué objetivos, con qué consecuencias distribuidas de manera desigual. Esta parada no es ideológica sino observacional: el cuaderno registra hechos sobre concentración de poder, sobre sesgos documentados en los sistemas, sobre los intereses que dan forma a lo que la IA generativa puede y no puede hacer.

Elementos visuales del cuaderno: Datos sobre concentración corporativa en el sector. Ejemplos documentados de sesgos en sistemas específicos. Una reflexión sobre la analogía entre la economía política del naturalismo victoriano —financiado por el Imperio— y la economía política de la IA generativa —financiada por el capital de riesgo. Preguntas sobre qué observaciones son posibles y cuáles están vedadas dependiendo de quién financia el viaje.

Parada VIII: La pregunta que el viaje no pudo responder (equivalente al regreso a Inglaterra — donde Darwin sabe que tiene algo pero no sabe todavía qué)

La última parada no es una parada sino una síntesis. El observador reúne las anomalías que ninguna explicación disponible satisface, las preguntas que cada parada generó sin responder, y formula las hipótesis de trabajo que necesitarían un viaje mucho más largo para verificarse o refutarse. No hay conclusiones. Hay la cartografía de lo que sigue siendo territorio desconocido.

Elementos visuales del cuaderno: Un diagrama de «preguntas abiertas» que conecta las diferentes paradas. Una lista de «cosas que creía antes del viaje y ya no creo». Una sección titulada «Lo que requeriría el siguiente viaje». Y en la última página, en imitación deliberada del cierre de El origen de las especies, un párrafo final que intenta articular la maravilla desconcertante de lo observado.

Material de los márgenes y el paratexto

El cuaderno de Darwin es inseparable de sus márgenes: las anotaciones añadidas en fechas posteriores, los tachones, los signos de interrogación, los recortes pegados. El cuaderno-IA contemporáneo incorpora los mismos elementos de tiempo y corrección visible: notas añadidas que contradicen observaciones anteriores, hipótesis tachadas cuando los datos las refutan, recortes de artículos o capturas pegadas con comentarios críticos, fechas que muestran que el cuaderno fue escrito a lo largo de meses y no en una sola sesión lineal.